Reseña Historica

Extracto de: GUÍA TURÍSTICA, COMERCIAL
E HISTÓRICA

ALPA CORRAL, RÍO CUARTO
Y POBLACIONES DEL CIRCUITO TURÍSTICO
DE LAS SIERRAS DEL SUR

Córdoba:

La provincia de Córdoba esta situada en el centro del territorio
continental de la República Argentina, al sur del continente americano.
Las principales rutas de acceso a la provincia son la RN 9, que
conecta con las provincias de Buenos Aires y Santa Fe; la RN 8, con
Mendoza; la RN 19, con Santa Fe y Entre Ríos; la RN 60, con Catamarca;
la RN 38, con la Rioja; la RN 20 con San Juan y Mendoza; la RN 36 con
el sur del país.

 

Sierras del Sur:

Paradisíaca región inmersa en el abrazo de las montañas de los
Comechingones y la extensa llanura. En este doble paisaje de inmensas
cumbres y verdes planicies el pueblo aborigen llevaba adelante su vida y
trasmitía su sabiduría por medio del el don de la palabra y el arte. Así los
pobladores originarios del lugar, bañaban la zona con los mitos y las
leyendas que emanaban su cultura.
Al ritmo de cristalinos afluentes que serpentean entre las piedras y la
cálida arena de su lecho, la ruta provincial 23 nos irá llevando por las
localidades que pueblan la región. La imagen se nos presenta así; arriba
recortando el horizonte, las imponentes montañas de reminiscencias
aborígenes con sus cientos de arroyos y ríos que se precipitan para
bañar cada uno de los rincones de la extensa llanura.
Entre estos dos paisajes, en medio de esa magistral mixtura de relieves,
las mil formas de una belleza que se manifiesta a cada paso.
Todo aquí nos invita a disfrutar de la naturaleza que convive en perfecto
equilibrio con los pueblos que la eligieron como hogar. Remontar los
cerros a caballo, disfrutar de la frescura de sus arroyos de agua cristalina,
practicar trekking entre los senderos del imponente paisaje, salir en busca
de los rincones menos explorados, practicar turismo de aventura o rural,
son sólo alguna de las formas de acceder a la magia de las ancestrales
Sierras del Sur. Región de pequeños poblados que viven en perpetua
armonía y tranquilidad y de frondosa vegetación que se pierde entre las
caprichosas formas de la serranía, alberga además a la grandiosa ciudad
de Río Cuarto, segunda en importancia del territorio cordobés, que
presenta la infraestructura adecuada para disfrutar del encanto de la
naturaleza desde el confort y la comodidad propias de una gran urbe.
Así, desde las hosterías y camping de cada una de sus localidades o
desde la variada oferta hotelera de ciudad principal, Sierras del Sur invita
a permanecer en ella para disfrutar de ese doble paisaje que presenta.
De esa comunión que montaña y planicie mantiene desde hace siglos,
bañadas ambas por la frescura de sus ríos.

Alpa Corral:

Alpa Corral, voz quichua que significa “Corral de Tierra” esta ubicada a
70km de la ciudad de Río Cuarto hacia el N.O., en la falda oriental de la
cadena de Los Comechingones a 32 grados 40 minutos de latitud sur y
a 64 grados 43 minutos de longitud oeste.
Se encuentra a 900 m. Sobre el nivel del mar y esta dentro de la
pedanía de San Bartolomé, en el departamento de RÍO CUARTO.
Esta bordeada por el río Las Barrancas, que se forma en el paraje
conocido como “La Unión de los Ríos”, en la confluencia de los ríos
El Talita y Las Moras. Otro río importante de la zona es el San
Bartolomé, que junto al de Las Barrancas y el de Piedra Blanca son los
principales afluentes del río Cuarto.

Fundación e Historia:

Dice Víctor Barrionuevo Imposti que antes de 1582 Gonzalo Martel de
Cabrera recibe una merced de tierras en el río Cuarto, al casarse con
Maria de Garay (hija del fundador de Santa Fe y Bs. As.). Este Martel de
Cabrera es hijo de fundador de Córdoba Don Jerónimo Luis de Cabrera.
Dicha merced de tierras abarcaba (incluyendo) las estancias de San
Esteban de Bolon en el río Cuarto, El Tambo y San Bartolomé de la
Sierra.
Posteriormente todas estas tierras pasan a D. Jerónimo L. de Cabrera II
hijo de Gonzalo y Maria Garay y nieto y homónimo del fundador de
Córdoba. La estancia de San Bartolomé de la Sierra incluía nuestra
zona por lo que podemos afirmar que la misma presenta población
estable europea a partir de los últimos años del s. XVI (1580-1600).
En un documento del año 1653 (Esc. 1 leg. 99, A.H.C) se menciona que
para esta época la estancia de S. Bartolome tenia: “mil yeguas de
vientre de cría de mulas y 50.000 vacas en la campaña y en la sierra”.
En 1662, siendo gobernador de Tucumán muere Don Geronimo, y todas
estas tierras, incluida la estancia, pasan a su hijo el gral. Don Geronimo
L. De Cabrera III. A la muerte de este pasa, junto con la estancia de
Las Lagunillas en las afueras de Córdoba, a su hija Doña Maria Rosa de
Cabrera y Velazco. Esta se casa, el 10 de julio de 1689, con el Gral.
Juan de Echenique que era Teniente Gobernador de la ciudad de
Córdoba.

Para esta época la estancia de S. Bartolomé abarcaba por el Norte
hasta el actual deslinde de los Dptos. Río Cuarto y Calamuchita, por el
Este hasta una linea imaginaria que partía Norte-Sur, en la desembocadura del río Barrancas con el río Cuarto, al Sur con el arroyo de Cipion y al Oeste con el deslinde de las sierras con la Provincia de San Luis (6 leguas de N a S por 10 leguas de E a O).
A la muerte de Juan Echenique (13 de julio de 1709), la estancia pasa por
herencia a su segundo hijo Don Juan Agustin de Echenique y Cabrera y
ya se divide en tres partes: San Bartolome, La Tapa y Piedra Blanca.
Como dijimos la primera para el mencionado Juan Agustín. La Tapa y Rodeo Viejo a su hermano Gregorio Silvestre y la estancia de la Piedra Blanca a su otro hermano Geronimo Luis Echenique y Cabrera.
Don Juan Agustin (nacido el 28 de Agosto de 1692), se casa el 7 de Marzo
de 1716 con Doña María Josefa de Molina y muere el 5 de Abril de 1765.
A su muerte la estancia de San Bartolomé vuelve a dividirse: la de San
Bartolome propiamente dicha, con un ancho de 4 leguas 4000 metros
de Norte a Sur, y la de las Tapias con un ancho d e1 legua y 1000 metros.
La primera pasa a su hijo Jose Gabriel de Echenique y Molina y Las Tapias a su otro hijo Francisco Javier que el 2 de noviembre de 1776 la vende a su primo Don Juan Patricio de Echenique. Don José Gabriel de Echenique y Molina, que había nacido el 14 de Marzo de 1724, casa por primera vez con Doña Magdalena de las Casas y muere en Río Cuarto el 26 de Junio de 1781.
A su muerte la estancia de San Bartolomé es dividida nuevamente entre dos de sus hijos: S. Bartolomé le toca a Don José Urbano de Echenique y de las Casas, y Alpa Corral y La Cocha a su hermana Doña Josefa Martina quien desposa con Antonio Lucas Almiron.
Posteriormente la primera es dividida entre los hijos de José Urbano: San
Bartolome le toca a Pedro Antonio y los Albaricoques a Juan Fransisco Regis Echenique. Lo mismo sucede con las estancia de Alpa Corral y La Cocha que se divide entre los hijos de Doña Martina: La Cocha para Ramona Almiron y Alpa Corral y la Aguada para Lucas Almiron.
Según el investigador Alejandro Moyano Aliaga, la primera mención de
Alpa Corral y La Cocha, se encuentra en el inventario de bienes,
iniciado el 9 de Julio de 1781 con motivo del fallecimiento de Don José
Gabriel de Echenique. Posteriormente en el libro de matrimonios de la
Catedral de Río Cuarto del año 1818, figuran en una partida unas
personas como “vecinos de Alpa Corral”. Hasta el momento es la
segunda mención en documentos sobre la localidad. Allí se denomina
a La Cocha como un paraje (lugar o sitio de relativa importancia) y a
Alpa Corral como “puesto” (lugar o sitio de menor población que el
paraje), (A.H.C.Esc 3.1782-36-1). A Alpa Corral la heredo Doña Fransisca Almiron, hermana de Lucas y esposa de Don Regis Echenique “El Degollado”; posteriormente sus yernos: José Cupertino y Cruz Echenique la vendieron con fecha21 de Octubre de 1855 a Silvestra Arias y a su hijo Wenceslao Claro (A. De catastro: A14-10:73).

Doña Silvestra Arias dispuso en su testamento, labrado en Río Cuarto
el 31 de Julio de 1876, la donación a la capilla de Nuestra Señora del
Transito, ya existente, de 65 varas a todos rumbos de lugar en que la
misma estaba edificada (AHC-R5-1876-fs235). No hemos podido
averiguar de cuando es esta edificación. Pensamos que debe ser
posterior al año 1850. Se hace gran confusión porque existía desde
tiempos remotos una Capilla en San Bartolome y, probablemente, otra
en la estancia La Cocha, y a todas se las designaba, muchas veces,
con el nombre genérico de la primera. De todas formas en 1747 ya
existía en el paraje de San Bartolomé una capilla u oratorio dedicado
a este Santo. Hasta cuando subsistió este oratorio no lo sabemos.
Pensamos que llega alrededor de la década del año 1890. Sus ruinas
subsisten actualmente.
Hemos encontrado en el archivo de la Catedral un inventario de las
existencias de esta capilla con fecha 1888 por lo que presuponemos
que su abandono y destrucción debe ser de años posteriores.
Con respecto a la de Ntra. Sra. Del Transito de Alpa Corral que,
pensamos, fue construida posteriormente a 1850 también hemos
ubicado, en el archivo de la Catedral, partidas de matrimonios y
bautismos datadas en dicha capilla correspondiente al año 1862.
También un “inventario de lo que pertenece a la capilla de N. Sra. Del
Transito de Alpa Corral” firmada en la misma capilla con fecha 11/2/1869.
Lleva la firma de Fray Luis Soli y en la misma hoja hay una ampliación
con fecha 30/10/1871 también firmada por el citado fraile.
También existe otro inventario de 1877 firmado por Fray Ludovico
Quaranta Vicario.
La casona que se encontraba en los alrededores de la actual estación
de servicio, fue el antiguo puesto de la estancia de Alpa Corral y su
construcción debe haber sido a finales del s. XVIII. Fue vivienda de
Francisca Almiron y posteriormente de Doña Silvestra Arias y en ella se
desarrollo el hecho histórico con las tropas del Chacho Peñaloza en
junio de 1863, que fuera relatado por Rodolfo Centeno en su libro
“Evocaciones Históricas” pag. 73.
Toda esta zona estaba muy poblada, para el censo de 1840 contaba
con alrededor de quinientos habitantes. -La actual ciudad de Río Cuarto
tenia para esa época algo mas de un mil docientos cincuenta habitantes,
lo que nos habla de la importancia de nuestra región.
Si bien Alpa Corral no fue fundada exprofeso actualmente consideramos
a doña Silvestra Arias como su fundadora espiritual.
Luego la estancia de Alpa Corral se dividió entre los hijos de Wenceslao
Claro y pasa, fraccionandose, a las familias Echenique, Claro y de la Torre.
(Extracción del libro del Lic. Ulises D´Andrea y Lic. Beatriz Nores: “Alpa Corral sus Orígenes y su Historia”; 2004)