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Alpa Corral Incendio 29 de Septiembre de 2020

04-10-2020 En el Recuento de los Da√Īos, cenizas del Para√≠so….

Este es el incendio de Alpa Corral seg√ļn im√°genes satelitales.
Tremendo, desolador.
Pero f√≠jense, en medio de todo ese marr√≥n (el √°rea quemada) esa peque√Īa √°rea verde rodeando el puntito de Villa Santa Eugenia. Esa es la Uni√≥n de los R√≠os. Ese cachito de verde en medio del paisaje carbonizado es el logro de vecinos y vecinas que lucharon incansables contra el fuego, codo a codo con los bomberos. Apagando a chicotazos, acarreando agua, vigilando las cenizas para que no se prendieran nuevamente, corriendo a ayudar ante cada nuevo foco. Ese cachito de verde es una bandera. La de la decisi√≥n inquebrantable de defender nuestra tierra y nuestro monte

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(Graciela Petroni Facebook)

 

FM GOSPEL 03-10-20 Columna de Pablo Callejón:

Toma un balde de chapa ‚Äúde alba√Īil‚ÄĚ y corre por s√©ptima vez hacia el r√≠o. Su madre est√° cavando una especie de l√≠nea divisoria sobre el frente de la casa. Hay un sopor caliente, el fuego est√° a solo 15 metros y el viento lo empuja a lanzar llamaradas desafiantes sobre las viviendas. La joven est√° exhausta, tiene las manos r√≠gidas sobre el balde que ahora pesa el doble, quiz√°s m√°s. R√≠o Abajo se escuchan ruidos de veh√≠culos ofuscados por los crujidos dolientes de la madera a punto de caer. El sonido del incendio provoca m√°s desaliento que el humo. Es una alarma sonora que define la cercan√≠a y la magnitud del siniestro. La crepitaci√≥n es la certeza del fuego que act√ļa a su antojo. La flama cambia de tonalidades cuando adquiere una fuerza devastadora en el ambiente oscuro en plena siesta. La savia y el agua en la madera se diluyen en un silbido que aumentar el crepitar. Nadie en Las Albahacas y El Chacay recuerda algo similar. Bomberos logran cortar el avance del frente m√°s persistente y el recado baja la monta√Īa con la celeridad de los chasquis del Tahuantinsuyo.

En una carta abierta al Gobierno de C√≥rdoba, ambientalistas de representaciones acad√©micas, sociales y culturales advirtieron sobre los graves da√Īos a la biodiversidad, el suelo, la regulaci√≥n h√≠drica y otros servicios ecosist√©micos, por la devastaci√≥n de los incendios sobre m√°s de 70 mil hect√°reas. Los expertos en el cuidado de la vida solicitan prohibir el ingreso de personas y el uso comercial de las tierras arrasadas, promover la educaci√≥n ambiental, actuar sobre los productores rurales ‚Äúpara que desistan de utilizar el fuego como m√©todo para el rebrote de pasturas‚ÄĚ y generar puestos de vig√≠as de bomberos, ‚Äúa los que habr√≠a que fortalecer con m√°s equipamiento y recursos‚ÄĚ. Los cuerpos bomberiles advirtieron mucho antes del inicio del desastre que los fondos son escasos y est√° en juego la capacidad de acci√≥n. La Provincia sostiene la profesionalizaci√≥n de cuarteles en la capital, mientras el interior se desangra en voluntariados exhaustos por una batalla compleja y cada vez m√°s desigual. En R√≠o Cuarto, los Bomberos denuncian que reciben los mismos fondos que deben destinar en pagar las boletas de luz.

En el comunicado firmado por docentes, investigadores del conicet, abogados especialistas en ambiente y el genial int√©rprete de la vida en Traslasierras, Jos√© Luis Serrano, exigen actualizar el mapa de zonas rojas y amarillas de la Ley Provincial 9814 de bosques nativos, para aumentar el n√ļmero de √°reas protegidas y establecer ‚Äúqu√© actividades son o no permitidas en todo el territorio provincial‚ÄĚ. Disponer un alto al fuego requiere de una mirada con mayor esfuerzo sobre las causas que anticiparon los restos de los √°rboles ahora huecos y recostados sobre la alfombra de cenizas y humo.

Do√Īa Delfina tiene un campo matizado por piedras toscas y espinillos. La madera y los alambres bordean la casa donde alguna vez cri√≥ a sus 6 hijos. A los 84 a√Īos cruz√≥ dos estacas en forma de cruz y se enfrent√≥ al fuego en un mandato divino. Las llamas finalmente cedieron y la mujer se convenci√≥ de la fuerza de sus rezos. En el peque√Īo campo de los Balmaceda no hubo animales muertos. Horas antes del final, Delfina hab√≠a caminado por los l√≠mites de la ladera para contar sus vacas y ovejas. El Santo que impidi√≥ la quema debi√≥ hacer un enorme esfuerzo para evitar que las llamas se ensa√Īaran con sus bichos.

En el Congreso Nacional, diputados del Frente de Todos presentaron un proyecto para modificar la Ley 26,815 de Manejo del Fuego. El objetivo ser√≠a evitar, durante al menos 60 a√Īos, el desarrollo de urbanizaciones y la proliferaci√≥n de usos comerciales en las tierras arrasadas por siniestros que devoraron bosques y humedales. Se prohibir√≠an la venta para emprendimientos inmobiliarios y el impulso de modos de explotaci√≥n agr√≠cola diferentes a los que se desarrollaban antes del paso del fuego. La combusti√≥n en lugares ancestrales con ‚Äúesas ramas que abanicaban ayud√°ndonos a vivir‚ÄĚ, como en la poes√≠a de Atahualpa, devast√≥ mantas de tierra f√©rtil desde Entre R√≠os a La Rioja y desde Santiago hacia La Pampa. Apenas una decena de personas fueron detenidas por iniciar focos en C√≥rdoba y Buenos Aires. Rara vez la Justicia sienta en el banquillo a los que encendieron el pastizal. En la Unicameral cordobesa, el legislador de Juntos por el Cambio, Juan Jure, promueve tambi√©n impedir durante tres d√©cadas ‚Äútodo proyecto destinado al desarrollo de barrios residenciales en fundos rurales o semi urbanos que hubieren padecido un incendio‚ÄĚ.

C√≥mo en un film de John Carpenter de los a√Īos 70, las escenas del terror transcurr√≠an con un sesgo inveros√≠mil. Pero, las secuelas fueron tan reales como las llamas que cubrieron durante horas los pinares hist√≥ricos de Alpa Corral. El rojo intenso que surcaba la vieja arboleda hasta asfixiarla en un abrazo irremediable, anticip√≥ el desamparo del d√≠a despu√©s. ‚ÄúDale, vamos, raj√°‚ÄĚ, le advirti√≥ un hombre de barba desprolija y gestos toscos al sujeto que entumec√≠a su mano, como intentando apretar el fuego hasta matarlo. La vivienda ya estaba cercada por el incendio del otro lado de la calle, en la sierra que enfrenta al Cerro Blanco, despu√©s de cruzar los Sauces Colorados. Finalmente solo se quem√≥ la galer√≠a. No fue por un baldazo de agua, sino por un cambio de viento. La ferocidad de las r√°fagas de hasta 80 kil√≥metros por hora dispusieron a su antojo la suerte de animales y casas. Algunos terneros fueron salvados en los brazos de productores con temor a perderlo todo.

En los primeros a√Īos del siglo XX, C√≥rdoba contaba con 12 millones de hect√°reas de bosques nativos originales. Una investigaci√≥n de Marcelo Zak y Marcelo Cabido, revel√≥ un siglo despu√©s que los bosques nativos se redujeron a un 3,6% del territorio provincial. Fue durante el periodo de mayor actividad legislativa, entre 2001 y 2018, cuando se diluyeron 131 mil hect√°reas de cobertura arb√≥rea. Desde la plataforma Montes de C√≥rdoba advirtieron que la urbanizaci√≥n, los incendios, la invasi√≥n de plantas ex√≥ticas y las nuevas pr√°cticas agr√≠colas, impulsaron un proceso de deforestaci√≥n ruinoso. La oleada de la soja ‚Äúhizo el resto‚ÄĚ. Las zonas agr√≠colas incrementaron la siembra de la oleaginosa hasta cubrir de un verde intenso los campos. La fiebre se expandi√≥ en regiones ganaderas y el norte cordob√©s comenz√≥ a receptar la explotaci√≥n de animales, sumando desde R√≠o Primero hacia el norte una nueva oleada de deforestaci√≥n.

Para porte√Īos y santafesinos, la zona se vende como un lugar ‚Äúexclusivo‚ÄĚ. Un terreno en Alpa se cotiza en d√≥lares y puede valer m√°s que un departamento en R√≠o Cuarto. En los √ļltimos a√Īos surgieron nuevos emprendimientos inmobiliarios en San Bartolom√©, Las Tapias y las Ca√Īitas, una lonja de caba√Īas rodeadas por la inmensidad de los campos y el cord√≥n de serrano que cambia de colores seg√ļn el sentido del sol. Las Albahacas ya no es el pueblo que pod√≠as recorrer con solo seguir la huella de los caballos. Creci√≥ hasta imponer algunas viviendas con estilos de country, sobre la loma que puede verse desde el play√≥n de los surtidores. En ese para√≠so serrano de agua clara y piedras sobre el r√≠o, confluyen m√°s de 300 tipos de √°rboles y especies de fauna que desistieron al √©xodo por el arribo de turistas. Hasta hace poco, no hab√≠a cajeros autom√°ticos y hab√≠a que esperar al final de la siesta para poder cargar nafta. C√≥mo en el poema de Tejada G√≥mez, ‚Äúla fogata en el valle, no estaba por solo estar‚ÄĚ. El fuego se encarniz√≥ envalentonado con nuestra persistencia de ir por todo, sin cuidar de nada.

La intendenta de Alpa Corral N√©lida Ort√≠z rompi√≥ en llanto en la entrevista televisiva. ‚ÄúYa no vamos a poder disfrutar este lugar como antes. Es muy triste, pero tuvimos que priorizar salvar las vidas de los bomberos y las casas. Donde antes hab√≠a verde ahora hay colores negros. Donde ca√≠a el fuego parec√≠a que hab√≠a nafta. Genera mucha impotencia‚ÄĚ, dijo entre l√°grimas. En las sierras del sur, las mujeres se empoderaron en el combate contra los incendios. La jefa comunal de Las Albahacas Miriam Ag√ľero expres√≥ a quien quisiera escucharla sobre la escasez de bomberos para lidiar con tantos kil√≥metros de fuego en zonas a veces inaccesibles. Con la necesidad de alimentos y recursos vitales para lidiar con los incendios, se multiplicaron las cadenas de oraci√≥n y solidaridad en las redes sociales. El ministro de Seguridad Alfonso Mosquera y su equipo desembarcaron en Alpa Corral cuando el siniestro extendido hasta Las Tapias, Las Albahacas y el Chacay devoraba los √ļltimos vestigios de fuerza entre el batall√≥n de 200 bomberos. Mosquera intent√≥ dar una se√Īal de fortaleza pol√≠tica que devino en el malestar con las preguntas period√≠sticas y una ola de cr√≠ticas por la escasez de recursos. El presidente de Bomberos de Alpa Corral, Carlos Cejas, destac√≥ que el sistema de falsa ecuanimidad delegado a la Federaci√≥n, en la que todos los cuarteles reciben una parte igual de fondos, es el resultado de una hist√≥rica inequidad. ‚ÄúLas zonas de alto riesgo tienen que estar mejor equipadas y recibir m√°s transferencias‚ÄĚ, sentenci√≥.

El fuego pareci√≥ ocultarse agazapado en aquellas zonas donde no es posible llegar a pie. El viento lo expuls√≥ hacia Achiras y las bondades serranas de San Luis, en un desapego apenas temporal de la tierra arrasada. Es una elecci√≥n macabra de las zonas sometidas a su paso. El a√Īo con mayor sequ√≠a desde que se toman registros en la Provincia de C√≥rdoba aument√≥ la carga combustible sobre los campos y sierras, pero las se√Īales del crepitar de las llamas surgieron mucho antes. El da√Īo es infernal, quiz√°s en parte, irreparable. No solo se est√° valorando el destino de la vivienda que bordearon las llamas o la agotadora lucha de los bomberos. Nos estamos disputando el lugar que heredar√°n las pr√≥ximas generaciones. Una oportunidad para evitar que solo dejemos cenizas sobre el para√≠so.

29-10-2020: Terrible situación se vive en estos momentos en la localidad de Alpa Corral y sector de las sierras del sur:

-Actualización estado de incendios

Seg√ļn la Federaci√≥nBVC√≥rdoba en Twitter: (@BvCordoba)

Entre Alpa Corral y Achiras: quema libre y descontrolado el incendio que subió desde San Luis. *Zona más cercana al pueblo de Alpa Corral: hubo un reinicio importante, sin riesgo de interfase.

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Alicia Molina vecina de Alpa Corral, para el medio Puntal AM:

A estos dos incendios de proporciones se sumó este lunes un foco proveniente de la provincia de San Luis y que afecta las proximidades de Alpa Corral, al oeste provincial. La Federación de Bomberos Voluntarios de Córdoba refirió que las llamas se registran entre Alpa Corral y Achiras, inclusive con focos cercanos a zonas pobladas.

 

 



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